miércoles

feitheamh

 triángulo de fuego

los pasos enlanguidecen

y no es el peso

que enmarca el reino

y no es el peso 

que si

diera

uno 

más 

comprendería al clan

palabras toscas

enrollan tu mote

atascas sin embargos

y consecuencias 

de muerte

subrepticia

y sin lamento


    visitó muchas veces el mismo lugar donde la cara de M. representaba un par de años de ilusiones.
ficciones, fantasías. una fórmula precisa: el augurio de que había dejado todo para estar juntxs significaba que estaba a punto de despertar. no había traducción para tal proceso.
¿cómo podría arruinarle tanto el día una ficción? cuando al otro lado estaba rodeadx de todo lo que en algún momento deseó; si si, sí sabemos que así funciona el temita, a la larga ese saber se torna irrelevante. un mal café y las ganas de escribirle. pero nada se agita, sólo los sueños.
el mismo escenario recordado de diferentes formas; formas artísticas, un lienzo de luz de atardecer entrando por la ventana de ese edificio construido en bauxita. un sueño de la Bauhaus dentro de un sueño. y las memorias de un mantel a crochet colgado en la ventana, abalorios de cristal de entreguerras.
formas abruptas; egoísmos para su ser, si no es con él que no sea con nadie.
imposible, la distancia es un metrónomo.



leía nuevamente La interpretación de los sueños, traducción de Lopez-Ballesteros, casi lo mismo que estudiaba hace ya 10 años. primer año de facultad, tal año en que conoció a S.

por otro lado crepita el micelio
Signorelli se repite
como campanilla
victoriana

–otra odisea–
capaz sobre musgo
sobre piedra
sobre barro
naranja

vuelve a pesar el cuerpo
como cuando había entendido
todo lo que estaba mal
y de ahí

el delirio

el autoexilio

la distancia

toxicomanía
toxicomanías

la sangre
manchando
el verde de las sábanas.

las venas duelen
miembro fantasma de un (de)pendiente 
que vuelve y vuelve y vuelve 
a prepararse una dosis completa 
hasta alucinar voces
que no son sino el recuerdo
de estar despiertx.


en fin
censurate un poco menos, 
le dijo.




jueves

nekrásov en dostoievski

II

A propósito de la nieve derretida

Cuanto de las tinieblas del error con verbo ardiente y persuasivo 
tu alma perdida arranqué.
Y maldijiste atormentada 
llena de profundo dolor 
el vicio que en sus redes te envolvió; cuando castigabas con el recuerdo 
la conciencia olvidadiza 
me contabas la historia entera, 
de todo cuanto hubo antes de mí, 
ocultaste de pronto el rostro entre las manos, 
de horror y vergüenza llena, 
en lágrimas deshecha, 
indignada, conmovida...
Etc., etc.

De un poema de N. A. NEKRÁSOV

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a propósito de la nieve derretida

a propósito de la nieve derretida
cuando el ardor de mi palabra
retiró del abismo del error
a tu alma que yacía contra el fondo;
cuando tú, que sufrías,
maldijiste, torciéndote los dedos,
el vicio que te había fascinado;
y cuando en soledad
diste la espalda 
ocultaste tu rostro,
llena de horror y de vergüenza, lloraste...

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a propósito del aguanieve

a propósito del aguanieve
cuando con palabra firme
salvé tu alma caída
en la sima del error;
y transida de tormento,
retorciéndote las manos,
maldijiste los desmanes
de tu existencia anterior;
cuando hurgada tu conciencia
por los recuerdos ingratos
contaste la atroz historia
de un pasado pecador,
y cubriéndote la cara,
presa de espanto y vergüenza,
ahogaste en copioso llanto
la pérdida de tu honor...

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s/t
  
   cuando de las tinieblas del error
con ardiente palabra persuadida,
al alma desgraciada saqué,
y toda henchida de profundo pesar,


   tú, retorciéndote las manos, maldijiste
al vicio que te arrastró;
cuando la olvidadiza conciencia
por el recuerdo atormentada,


   me contaste la historia toda
de lo que hubo antes de mí,
y de pronto, ocultando la cara entre las manos


   llena de vergüenza y horror,
te deshiciste en lágrimas,
desolada, convulsa, etcétera.



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A PROPÓSITO DE NIEVE DERRETIDA

Cuando el ardor de mi palabra persuasiva
retiró del abismo oscuro del error
tu alma caída en el fondo,
y tú, presa de un dolor atroz,
maldijiste, retorciéndote los brazos,
el vicio que te había fascinado;
cuando, castigando a tu conciencia,
renunciando a tu existencia pasada
y, ocultando el rostro en las manos,
llena repentinamente de horror y de vergüenza,
lloraste...




domingo

campo de maniobras, o cómo mi nombre se volvió heterónimo

 borrador esqueje
memoria reducida a cero
merma la técnica

todos los días algo de triste certeza 
la velocidad de mi mente es algo que me sorprende
nunca dejar de considerar el peor escenario posible

descubrí que mi poeta-traductor-de-poemas favorito falleció el día que cumplí 30
buscaba poemas, buscaba tesoros y encontré muerte:
último poema que resuena:




en campo de maniobras, otra iglesia es imposible


he soñado con la isla desde entonces, todas las semanas sin falta. a veces son encuentros con acquaintances, otras veces, espectros que me piden mirarles a los ojos y yo me niego. mi padre me advirtió acerca de aquellas sombras que se hacen pasar por brujas. 
también me envió postales de los páramos más sagrados, tierra roja intensa y crevices históricas.
quiero soñar el futuro y construir un libro lo suficientemente grande, 
sueño con la isla y pienso
conocer el mar debe ser como conocer el cielo por primera vez. las nubes, el viento cambiando –el azul de la distancia– el redoble de las olas como un centenar de palabras. es difícil recordar cuándo conocí el cielo, cuándo reconocí el mar. siempre han estado ahí, como un crujido en una casa ajena. reloj que marca el paso no-anacrónico del tiempo.
también soñé que el horizonte tenía un solo color, se fundía con la melancolía de no llegar allí.

a pesar de tantos pequeños duelos
reitero que no disfruto 
adelantarme a los hechos 
prefiero ver lo que viene detrás 
Some kind of secret I will share with you

me cierro a toda posibilidad 
toda idea intensa 
de saber 
cómo 
sería 
ser tú





jueves

 aprender a mirar con el ojo izquierdo

con toda distorsión

capaz

me animo a escribir algo


me cuesta hacer un bolso de viaje 

y pienso

ya no sé viajar

desarmo todo


 me lanzo al mar esta vez

al océano 

a la fosa




                      no me quiero ir
                      ni me quiero quedar
                      en esta interzona–intemperie
no sé cómo funciona ni cómo hacer que sea 
       menos violento...
         (violencia del acto analítico)
nada más violento que decir:
       acá está la herramienta
       con la cual puedes
       excavar -- enterrar
       sembrar -- arrancar
            adivinar
              negar
            preguntar
                    dejar de lado
                        involucrar
odiar
amar
                      simple y complejo
                     ninguna de las dos cosas 
                            es suficiente
No hay en realidad, un punto muerto
            una zona cero.
Lo vemos la semana que viene
     bajo la premisa
               de que aún
                    estaremos acá.



***

sábado

 Absolument somptueux.

La hipótesis es nula,

inexistente se sustenta sin embargo,
en los otros seis cuadros que componen
una séptima falta.
Falta la hipótesis, que se desenvuelve
en aquel robo ficticio.
Choca con el aceleracionismo
(in)oportuno de nuestros días.
República imaginaria de la pérdida,
de una tierra,
de una patria.
Memorias de autoexilio.
No hay hipótesis. 
Todo estaba ocurriendo
al mismo tiempo,
                            cruzando el océano
                             los mismos tipos
                             las mismas caras llorosas...

Exceso de futuro;
no pude dejar de ver
situaciones momentos resoluciones 
el detalle más simple
se convertiría en tacto,
el tacto mostraría
una idea más de futuro.

Mas el futuro no existe, 
se forma a sí mismo
en cadencia con el presente
—inexistente igual que el pasado.


Madre me preguntó: ¿te reconoces en esa foto?

Mi respuesta es,
con todo lo que perdí
y con todo lo que gané,

Sí, absolutamente.







lunes

Nocheblanca

Olores de los noventa impregnados en mi nariz.
Cigarrillo impregnado en el piso de alfombra
del casino de esa empresa a la que solía 
frecuentar de pequeña.
Cigarrillo en las sábanas mientras jugábamos 
solitario una tarde de domingo o de sábado. 
Cigarrillo en mi ropa.
Sólo un olor.
Cinque anni.
Zapatos de charol negro con pequeñas
calcetas blancas con vuelos.
Más recuerdos, como sueños filtrados.
Demonios del círculo más elaborado.
Fantasmas que corroen mi nervio.
Soñé con el mar, entraba al crepúsculo 
y entre las olas se hacía de noche.
Pensé que estaba en aquel Brasil
de vaga-lumes inconfundibles.
Arañas gigantes y secretos de familia.
Cómo olvidar el ruido del morro,
silenciado sólo por la lluvia torrencial
de la tormenta. Sólo una tormenta.
En aquella playa de atardecer borroso
se encontraban mis peores enemigos.
Esquirlas de nudos borromeos y
prolegómenos de injusticias perpetuadas.
No sé realmente si entrar al agua
convino una precaución o más bien
un impulso de aquellos 
tiempos del borderline,
lapsos de carozo atragantado entre las piernas,
de búsqueda eterna de desasosiego.
Fruto de árbol lleno de palabras desdichadas.


Ciertas palabras antiguas 

quedaron fuera:


Comienza mi verano, polo opuesto.

Me roba un poco la calma

estar lejos cuando te quiero

cerca. Pensando formas

de evitar pensarte de

la nada o por

referencia a algo.


Hoy tengo pocas cosas

para decir porque

tengo rabia y podría 

ya pensar que eso

es algo bueno.

Mi ojo ya no duele

pero tampoco importa

porque el tiempo es así,

traicionero.


Enero oscuro,
confundido por prospectos.
Efectos secundarios,
deseados sin efecto
alguno.
Ya nada me hace
                         nada.
Revolear, vapulear
renunciar, fracasar.
Del horizonte suelo
agarrarme pero ayer
cerré las cortinas y
tapé mi fiebre con
más y más capas.
Que la sal no sala-
El café no despierta-
La comida vacía-
Y el silencio me grita.
Digámoslo todo 
en nochevieja
a la mañana siguiente 
se nos olvidará haber
estado en medio de
una discusión tan
desproporcionada.
Noches blancas,
culpando fantasmas
espectros genéticos
delirios sanguíneos.
Elegías abiertas:
me hago una con el 
agua y pienso,
ojalá no vuelvan las
ganas de morir,
las ganas
de yacer muerta con todas
sus letras.

Qué más se puede escribir luego de eso?

Primero una sombra — Después la verdad

 Sueño de la abundancia
estrago impertinente
repite el versículo 
como si fuese aria
 Remonta el aroma
a un parrón periférico
de un tiempo 
que parecía eterno
Terminó marchitándose
como la pintura
del columpio entre
las petunias
 Cumplen los años
las mismas funciones
que el olvido
 Negando los regalos
del presente perfecto 
impertérrito
 Las mismas funciones
que las cuatro fuerzas 
fundamentales 
 Imposible escribir tan claro
todo lo que siento
 Podría confundirse
con deseo enredarse 
 Entre palabras
 Fatuas e inútiles
 Jamás inocuas.



Pasa el tiempo y se me olvida que las personas mienten tan descara-
damente, que no toda palabra es literal, y pareciera ser que el fracaso
hoy por hoy es lo único transparente.
Fracaso rotundo. No tengo paciencia para nada, excepto para las ilu-
siones. Este año tenía la ilusión de volver a consumir cualquier cosa por
mis venas, ímpetu requerido para aplacar el aburrimiento interno, de un 
revés que me remite a separarme la piel con la punta de las uñas. 
Dedicarme a revisar la punta de cada aguja para asegurarme que ningu-
na pueda herirme lo suficiente como para hacerme cambiar de brazo. 
Que se introduzca como delicado intercambio ortopédico y que al des-
pertar de la anestesia, no tenga moretones que esconder. Más que ilu-
sión, es mi fantasía volver a ser la adicta que fui. Tan oscura fantasía.
En vagamente Ilion, acaso en campiñas toscanas al término de 
güelfos y gibelinos y por qué no en tierras de daneses o en esa re-
gión de Brabante mojada por tantas sangres (...) 
El otro día recordé la abstinencia en Buenos Aires, cuando S. contra 
todo pronóstico me consiguió aquel líquido de dudosa procedencia,
más bien de procedencia zona Oeste. Si mal no recuerdo, aquella sus-
tancia me dejó con fiebre dos días seguidos, como recién comenzaba 
a salir con él, tuve que pedirle a C. que me llevara medicamentos y un
termómetro. Cuando recobré mi temperatura de vampiro, decidí cris-
talizar esa basura y aspirarla por la nariz. 
Nada en la vida me prepararía para la calidad paupérrima de las jerin-
gas Industria Argentina, nada me haría pensar que extrañaría hasta el 
más sencillo tratado de libre comercio.
De todo ese delirio sólo hay un sueño mal traducido: Para este tiempo 
y momento, simplemente no puedo dejar los espacios en blanco. Una 
antigua brecha se abre, seguida por una llamada de socorro que pensé
nunca escucharía. ¿Es esto parte de mis principios? Sólo sucedió. Un
callejón ahogado, lleno de imágenes de órganos. ¿Es tristeza todavía?
Un susurro cortando mi garganta, lamentándose sobre lágrimas nunca 
secas. Por un espacio en el tiempo que fuera sólo nuestro, como un 
recuerdo perdido y olvidado. L'Hypothèse du tableau volé.
Hoy despierto molesta por otros sueños, no hay nada en ellos que me 
haga sentir bien estos días, unos escalones gigantes llenos de musgos, 
demasiado altos para lograr subirlos a pie. Debo tomar el vuelo pen-
diente a Buenos Aires y no lo logro, mi madre insiste que cruce la cor-
dillera en auto con un conocido de ella. El conocido resulta ser el amigo 
impronunciable de R., de quién, aún antes de despertar, no consigo ad-
mitir estar enamorada.
Al final de este último sueño, leo escrito: a veces mis obsesiones son 
claras y sanas, ya al despertar no puedo estar más en desacuerdo.
El fracaso me deja a la merced de un nuevo intervalo desértico y esta
vez, vuelvo a elegirlo sin dudar.



Si comenzara una carta para ti, comenzaría más o menos así...

viernes

Coyote Devices

Sacudo mi suéter y me golpea algo de arena en la cara. Recuerdo inmediatamente aquel atardecer de espontánea despedida. No puedo evitar sonreír torpemente
.
Sentada frente al arrebol pierdo la conciencia. Otro artilugio más de mi presencia humana, que revuelve mi cabeza, página por página, con el más delicado ademán. Aparezco bruscamente en la cabecera de la isla de la cocina, es medianoche y los patriarcas hablan sobre el presente y el futuro del clan. Algo parecido a la Orden, pensé. Pero sin la sangre, sin los sacrificios, ni las antipatías eugenésicas, sin todo lo terrible en verdad. Esas maldades podría encontrarlas en otras ramas de mi genealogía, probablemente más poderosas y enterradas, quién sabe en qué rincón del sur. Lo único que podría aportar exacta similitud, pienso, son las trágicas muertes y el silencio de un secreto guardado por generaciones
.
De todos modos, sólo hace falta un poco de desregulación y el poder se transforma en caos. Caos, cuando podría ser obra dorada, o simplemente entropía inocua, pensé. Altruista, me decían de pequeña
.
Evoco su tacto sobre mi pelo, su beso en la punta de mi nariz y la suya, acercándose para continuar la caricia. El tiempo es cuántico, dije más de una vez, y nunca supe muy bien qué quise decir con eso. Probablemente tenga que ver con todo esto, pierdo la conciencia y aparezco de repente. O quizás sea sólo un concepto, una idea de futuro, hoy por hoy, inexistente
.
Cuántos secretos guardará el clan, pensé mirando al vacío a través de esa copa de espumante. Cuando hablan de tierras y porcentajes, y ya no podemos quedarnos escuchando los hijos. Cuando se reúnen padre, madre y los seis hermanos. Puertas anchas de madera completamente cerradas, selladas tras papeles, firmas, lágrimas. No de tristeza quiero pensar, menos de envidia. La sangre empuja, une la sucesión sólo a través del hijo menor. Clan de fuego, núcleo de amor y de compañía irrestricta. Otra diferencia abismal con la Orden, pensé. Otro artilugio que me hace cavilar sobre la fuerza del deseo. En cada una de sus inalcanzables formas 
.
Repentinamente el vacío oscuro puja un pensamiento aún más oscuro, y ya no sé dónde estoy. 
¿Y si nada más pierdo el ojo? Pienso mareada, ¿y si agarro todos estos recursos, que hasta ahora pensaba acumular y simplemente entrego mi ojo a la entropía? No dorada por supuesto, esta vez de la más cruda y sin páramo. Qué haría con tanto y con tan poco, aún ni lo sé
.
Preocupante taedium vitae que regresa a ratos, que vuelve a acrecentarse ante cada diagnóstico. Se abren nuevas preguntas. Pienso en todas mis casas, en antiguos amores, en pequeñas ventanas que se dejan abrir al tacto, mientras me baño bajo un sol eléctrico, un cuerpo celeste deslumbrado por mis vivencias, atravesado por mis nubes favoritas. Por mis cicatrices. Mis sinestesias
.
El terror luminoso de revelar que lo que se esconde de mí, me mira de vuelta. Misteriosamente me otorga un poco de suerte, quizás un respiro. L'inquiétante étrangeté, mudo el ojo ciego, atravesado por un delicado filo que vacía mi cuenca
.
Vuelvo a pensar en su cara, recorro la imagen de mi sorpresa ante ese cariño suyo tan espontáneo, tan prístino, tan efímero a la vez. No me di cuenta de ese intervalo desértico hasta que me sacó de él, no pensé tan frenéticamente en su olor hasta que lo encontré por última vez entre las sábanas. No hace falta reiterar que cautivó mi mirada, cuestión más que difícil bajo esta visión parcelada. Mas hoy por hoy, voy olvidando. Aparezco en otros lugares sin darme cuenta y voy perdiendo su imagen, no me gustaría tanto que eso suceda. Pero ya he estado en esta circunstancia, y no es de todos modos, tan terrible 
.
Y no hablo precisamente del afecto, sino de la memoria, de un momento cuántico que está, al mismo tiempo allá y acá. Recordándonos plenos bajo el bramido de una lluvia torrencial. 
Me sacudo un pensamiento y aparece un recuerdo, anoto una epifanía y surge un augurio.
Llenamos espacios
con mensajes isomorfos
no euclidianos
tanto así
             que el tren
             de la demanda
suspira sin eco
sin resoplar
I de Invierno, 
que llega a su fin
.
Cuántos cuentos me he contado
y cuántos rimbombantes
recuerdos han brotado
de esas palabras tan tuyas
que escucho al pasar
por el lugar que nos conoció
mientras vuelvo a aparecer
súbitamente
en otro pasaje
                      hemos tenido cielos
                         y quebrantos
                       miradas y clavijas
                     miembros fantasma
                          acercándonos
                          acechándonos
siento la cosquilla
del sueño que se cumple
al día siguiente
                       y ante la presencia
                   de un horizonte obturado
                             solo sé
                     que miro al pacífico
                           e imagino
                          tu sombra 
             buscando
                 a la mía entre eones
                    y años caracol.

martes

Replicants are like any other machine


a fuerza de escribir sin fin
he podido entender que estoy
perdiendo la visión

es quizás lo que
más me duele
del tiempo

se abre un halo de luz
gigante entre retina
y corazón

se agudiza la audición
que intenta guiar la
imagen perdida

ominoso
paisaje
hoy
                                      
después de
mucho tiempo
volví a pensar
                                       
                                                                                      en la muerte.


domingo

Weltschmerz 29

Buscando fotos de valdivia encuentro chats con fikh, de nuestro fin, cruzando el chacao para volver de chiloé a puerto. nunca pensé que sería hace tanto tiempo, lo leo y me dice 
yo sueño con babear mi pieza 
como un caracol

sigo buscando, una foto con p. entre hortensias me hace recordar que esa vez también había luna llena.
unos años antes, una foto de j. g. y n. en un paseo a una fiesta en parque patricios, en esa época andaba con un nokia cuya cámara pixelaba hasta lo inimaginable. y ahí estoy yo, con la cabeza partida, sangrando en una camilla y mi amiga con su polera de rick y morty posándole a la cámara. recuerdo que s. me llevó helado luego de ese accidente, mousse de maracuyá y dulce de leche granizado. nunca más cambié de favorito.

una foto de nuestro gato karulino. continúo buscando entre archivos, un texto titulado "reverie" me revela la carta que envié a mis familiares denunciando a ese viejo de mierda. fotos de mi hermano con su amigo de infancia que se suicidó. una foto con ger en mi cumpleaños de 16, nuestro living, una galeria de arte posmo. una mariposa en nokia y mis binoculares. me impacta llegar tan lejos atrás, pensando que era una hazaña pasar los 27 sin intentarlo.

aunque lo intenté.
 
Rompí el esquema de mantenerme alejada de todo,
surgió entonces una curiosidad que me recordó espectros resquebrajados.
No hay nada como una mirada mirándote
de vuelta; unos ojos entrecerrados buscándote.

Hay cuestiones del désir que me indican
palabras irrestrictas, me gusta buscar esas
palabras, a ratos creo que se
te escapan sin querer.

Anoche soñé con el puente
                    de un primer beso
            frío y ferviente
                      bajo el cual no corría
                              agua sino sangre
corría a encontrarse con el mar.

Rompí el esquema 
mas no la quietud
de un pensamiento que
no logra abandonar mi mente
Nuestra parte de noche
en la mesita de luz

Especialmente cuando las cosas cambian
me convenzo que no puedo controlar todo,
es ahí cuando regreso a ser "yo",
            mucho más yo

Vuelvo al cielo, a la astronomía,
a recordar la cuanticidad del tiempo
y los neologismos de mi oficio 
sin embargo está ahí, siempre ahí, siempre esa oscur i   d     a        d
de la que intento rehuir
cada mañana a la 
luz de las 9

También es cierto que estaba más tranquila
pensando en estrellas y sus muertes,
y no en tus brazos sosteniéndome
mientras descanso sobre ti
una noche fría de invierno.
Vale ese frío para empezar a escribir?
Puedo llegar a conciliar
ambos imaginarios 
olvidarme de tus surcos,
uno por uno. Lo que sea primero
También para nosotros el blanco y el gris de la
                                                                    vida.
Anche per noi bianco e grigio
                                         del vivere.

La intensidad sabe cuando
viene mi cumpleaños
Tengo mucha curiosidad de saber
tu historia, envuelta en un 
halo dorado de sol punzante
que calienta sin matarnos.
Soy adicta a ir a ese café 
juntas
         igual que con ella ya
casi hace un año, congelándonos
y probablemente hablando de ti
La verdad es que hoy quise
llorar en tus brazos,
pero sólo lo actué.
                            Puedo sentir la intensidad
                            Que exudo
                            De pensamientos
                            Imponentes
                            Uno tras otro
                             Agolpándose
 
otras cosas
         Limpian con humo
         las líricas
         que nos duelen
es sólo por un breve tiempo

breves pinceladas: Un trayecto tumultuoso
para llegar hasta aquí. La quietud de
un hogar fijo, de una estación bien
vivida, con sus demandas actuales y
pasadas bien fijas. La mielina se 
deteriora inevitablemente y no se
lleva consigo las pesadillas despiertas.
Que no es necesario que anochezca
para dormir, aunque dé miedo el 
atardecer onírico.
De hongos sobre ruinas, buscarlos, con
el saber de reconocer poder ser tú
aquellas mismas.



un C h t h u l u c e n o
narrado por la voz de Faye Wong
in the image of youth



He pensado seriamente en mantenerme 
alejada para siempre, por miedo a
que se repita la historia de la
triada. Donde no encontré otro
modo de terminarlo que contándote,
luego el accidente, luego perderte.
Me freno porque recuerdo que 
ya no quiero contar tanto de mi 
vida, o no quiero quizás recordarla,
quién sabe, también recuerdo que
desde un comienzo quise guardarme
lo nuestro               y aún recuerdo que
del pasado             cuando me preguntó, me puse roja de todos modos.
hoy cumplí años
dormí en los brazos de S.
recordamos que durmió en los míos
en sus 29 pasados
y fui feliz.

encontré escaneos de fotos de Valdivia 
de cuando era pequeña
y no podía hablarle a nadie
sin sentir náuseas,

así de lejos llegué



           





















BSAS 2016/17

miércoles

(...)


tu nombre
no puedo escribirlo 
pero apareces en
otros gestos
una canción por minuto
el rush de
absorber con cadencia 
las partículas de aire 
absortas ellas mismas
en esa gravedad tan
relativa que te 
caracterizaba

me atormenta ese
documento con 
nuestras declaraciones 
sobre el incidente
su existencia física 
en un papel
extraviado en alguna 
comisaría de Once 
su existencia vuelve 
como un pendiente horroroso

escribí el 2020
la anestesia del éter nos lleva cada
vez más lejos
<<The little fox jumps>>
y de afuera ves
                 un altar escondido 
                dos años lo esperé 
⁠✧Fracaso nos permite eludir normas de
castigo, contra todo adultocentrismo.
2022
 Soñando con la misma casa, noche tras noche, una casa
que fue mía, una casa llena de fantasmas.
Anoche nadé bajo el agua sin miedo a mirar el fondo, 
encontrando fósiles de golden ratio perfectos.
Un paseo inevitable por las corrientes y las olas,
intentando visualizar cómo rompían en nuestras cabezas.
Quedarme sin casa, no es nuevo para mí, pero esta vez se siente más
solitario; hay habitaciones que a pesar de estar vacías,
están ocupadas. Se ve el mar a lo lejos y pienso 
No quiero soñar más contigo,
ni con la casa que construimos.


viernes

Eufemia. 
Hay una pequeña entrada por el ojo izquierdo. Un pequeño visillo que mira al pasado:

and nothing ever changes
cuerpo de  una carta de adiós.
Un saludo anticipado al despido, no queda espacio a
una respuesta fatua e
ignorante.
Despliege del dolor y
de los motivos infundados
del silencio narcisista.
Insensato silencio merece
exactas palabras. Palabras
que querrás leer y no
podrás evitar.
Colores negros, que verás
reflejados en esa pupila, que
alguna vez se ensanchó
por mí.


Pequeña, pero no tanto.
Mi amigo C. visitaba desde Suecia, un día nos juntamos a fumar en una plaza de Santiago poniente. Eran mis primeras veces y todo sonaba ridículamente delicioso. Aún no tenía miedo.

Es toda una vida. Una tarde, sol y el puerto. Intentando estirar mi cuerpo, sin lograrlo. Rompí en llanto, sobrecargada por días y días de emociones y dolores.
Dolor del corazón, y mi cabeza abandonada
-Reciprocidad; decepción-
tan fuerte lo inexplicable del no entendimiento.
No entiendo, nuevamente.
Ahora, acá. Más de un año después; sin la abstinencia en el cuerpo, ni el dolor por la incertidumbre y la indiferencia.
En el mismo lugar
lleno de ángeles.
Abril etéreo - 
no alcanza a sostener
todo lo que necesito.
Drogada en dolor y
nostalgia.

(...)

Querido diario:
cada vez veo menos
con mi ojo izquierdo
y el cansancio
no ayuda, pero no puedo
parar de ver series
Muy pascualina el color 
yo creo que invita a hablar
conmigo misma,
de los escritos
que perdí. El libro que
casi casi escribí. 
Con letras en griego.
Ojalá no terminen
en la basura. O
quemados. Al menos
tengo el vinilo.
Cuando nuestro amor
aún no era tóxico,
sin gritarnos, ni
hacernos llorar al
otro lado del mundo.
En un rincón de
Noruega, con las 
luces en el techo.
Ese abrazo: el 
mismo desde el 2016
y tan de despedida
en la panamericana,
Ingeniero Maschwitz. Mawi.
Hoy recordé que el
último eclipse lo 
pasé en el 60 
llegando a Maschwitz
para llegar a la 
ferre en Savio. Me
hubiera gustado más
pasar sobre Campo de
Mayo y llegar a
Torcuato tomados de
la mano imaginando
qué nos tendría
preparados la
casa embrujada.
Me aterra que aún
recordarte me de
terror, miedo de
también recordar los
enojos y ataques de
furia, en los que yo
perdía la coordenada y
tú el temple. El
llanto interminable
y tu cara de furia,
de demonio como
te gustaba decirle.
O arcángel, más
bien. O eso vino 
después, quizás.
Habrá sido ese
mismo tiempo 
del corte de luz
en lo de tu abuela?
Fin de semana
de ketamina
en tina. Y el
apocalipsis
no parecía tan
terrible.
El nido de un hornero.
Otro eclipse,
las figuras en el
piso, creo que aún
no puedo pensar en 
el fin.
Tan violento que ya
no existe. Tanta
angustia, palabras
hirientes.
-cómo voy a poder
confiar en que
vas a poder 
hacerte cargo de 
nuestros hijos
-te mentí, si la
llevé a tu casa aunque
me pediste que no lo
hiciera. lo necesitaba.
-vos estás enamorada de
G. y recién lo 
conocés. reconocelo.
-me desechaste apenas
te dejé de servir.
-siempre te pasa
esto cuando estás lejos.
pero yo ya te advertí
que no iba a soportarlo
nuevamente Lunia.
-ojalá puedas erguirte
de entre tu propia mierda.
-Amor, recordá todo
lo que construímos. Los
planes que imaginamos,
podemos con esto.
-Tené cuidado con lo
que posteás en Instagram
que yo ya tengo 
preparada una carpeta
llena de las cosas
que me hiciste pasar
y del infierno al que me
sometiste.
-si querés resolverlo
escribime a mí y no
metas a tu amiga en medio
de esto (mención honrosa a L. por recuperar mi tarjeta)
-por qué no usás la razón Valen? Podés
dejar de pensar boludeces
todo el tiempo?
-por qué no me 
pediste que
parara?

(...)

domingo

 Pequeña cama en un rincón. La plata bajo la almohada

Valentina

Elegido por el bosque                                    


Repartir el llanto,
no puede estirarse más,
sin perder un ojo o
tiempo traducido en ojo.

Aprender a estar
sola. Apartada por sucesos
rechazada y rechazando,
entiendo el silencio y
lo tomo como herrami
enta. Pero intercede la
animita y el poder se
esconde.
            Luego te recuerdo,
otra vez, eres cientas
personas al mismo
tiempo. Y sólo te escondo
en mi escritura. Quizás
es el último paso sin
respirar.

Fuera de lo que sospecho
¿qué es lo que quiero?
un ruido, un silencio
un trastorno fluido.

La lectura de lo que soy,
todavía no logro sacar
todo de su caja y aún
así queda espacio.
             Estoy enferma
             Estamos enfermos

     Un hechizo, una muleta
una alergia que nunca estuvo.
Adivinanzas organizadas,
que una vez más sé
con quién me toparé
aunque no lo quiera,
o aunque sí.
You just know it.

。


Heme aquí
Volviendo a escribir, de lo que no quiero y lo
que quise. En una monotonía dulce que ni las
drogas hacen hablar.
               Razones Rotas
                                              y robadas.




...a tesoros de barro
y abalorios de vidrio.



Que íbamos buscando ciertas respuestas
que no llegarían
Un sinfín de acuerdos rotos,
que aquel que dejó sin memoria
sólo interrumpió en su ausencia.
Tan cerca, tan lejos, le dije.
Luego recordé que esa (a)proximidad no
era nueva para mí y distinguí en ese
detalle una promesa propia:



Thiormaich mi ‘n sin suas mo dheòir,
‘S thòisich mi air seinn mo cheòil,
Chumail m’ aigne air an dòigh —
Tha cunnart anns a’ bhròn air uair.

(I dried my tears then, / and began to sing my songs, / To keep my mood in check — / There is at times danger in sorrowing).

miércoles

de este lado del fantasma. eyes alone cannot tell the truth. 
sueños tristes, tus surcos en la mano izquierda. corazón tierno.
sueños tiernos, tristezas encapsuladas. no sé cómo decirte esto y prefiero no hacerlo.
la inexactitud del tiempo, aunque haya animitas del puerto.
todo lo escrito se esconde en piezas de 
y en símbolos sin
quería morir, a mi criterio

una pieza de Rachmaninoff en la radio, la favorita de mon père
la peor versión de la espera, saturada de ti, una versión tuya
que en distintas piezas me hiere, miente;
está bien, el abandono es lo suyo.

soñé en ti, sin ti, los trenes, el tiempo imperfecto,
un manifiesto.
no corrí las sábanas, pero sí sentí el hueco de tu mente,
cabeza ligera, te tuve por un segundo soñando junto a mí.
sólo quiero saber cómo estás, si aún lavas tu ropa con el jabón hipoalergénico que me pediste.
la luz de tu pieza seguirá roja? tal vez violeta.
tus nubes, mi tesoro

tienes los mensajes que retratan mi discordia, en realidad,
habíame ocurrido algo más bello
y escribiéndolo lo olvidé.



 

Ojos negros profundos.
No te entiendo, no te busco. Tus palabras son complejas. Las de quién nos presentó también. Silencio irrestricto, un secreto mal contado.
Necesito que me cuiden, necesito no tener que necesitarlo.
El silencio marca un compás que no rompe con el tiempo.
No hablemos de injusticias, menos esta noche que será la última que lloraré por ti. Como la cajita musical en un Venus cuya atmósfera inevitablemente te da alergia, y suena un vals a lo lejos.
No entiendo por qué no puedo odiarte. Que todo lo que sé es nada... o peor.

Eyes
Nothing as I remember
Of your eyes

Que si algún día sabré si piensas en mí. Algún día que ya no servirá; triste y roto en una emoción descontinuada, ojalá.
Una cápsula negra, una correa de rosas. En trocitos de misoginia guardados en sus espinas.

Matarte en la casa de tus padres, que encontraran tu cuerpo y tuvieran que hacerse cargo, decías.
Las llamadas de tu hermana, el correo aún intacto de tu padre.
¿Cómo llegué yo a esa misma sentencia?
¿Fue porque no quise tus fotos esa última noche?
¿Fue porque no parábamos de imaginar ese momento?
Encontrándonos a la mitad del kilometraje de esa ruta que te tenía atrapado.
Una vez nos contamos una historia dulce, agarrábamos la camioneta de mi padre y nos íbamos en ella a la cordillera. Te cantaba para que no te durmieras, parabas para ir al baño, sin apagar el motor para no enfriarme. En realidad, estábamos escapando. Tú de tu vida y yo de la mía.
En un viaje en que sentiste, me sentiste, en esa dosis de limón y tu cosecha.

No comprendo.
No comprendías el ratio, decías, desde el momento en que me viste hasta el comienzo de esa unión lejana entre nuestros deseos. 
Tus nubes diarias.
Tus disculpas, te disculpaste por tus demonios, tus dolores. No tuve que disculparte por esa confesión tan íntima.

No me olvido de tus cariños virtuales. Un gato colorín como tú para los besos, un rezo para mis fotos.
Me estoy olvidando de tantas cosas. Entremedio recuerdo encontrarme con mi colega no vidente en el subte. Ella de mi brazo, yo del suyo. La gente dándole el asiento, nuestra despedida intacta.
Recuerdo pensar que no verte no era no mirarte.
Y luego me despertabas con tus susurros dormidos.

¿Recuerdas que quisiste venir?
Tenías que traer a los otros dos, decías, y reíamos por las condiciones de ese trío.
El susodicho, una carga, pero nos hizo reír más de lo que merecíamos.
Todos los días un poco de risa, envuelta en cariño y espera paciente.

No comprendo.
Nos turnábamos en dejarnos mensajes dormidos.
El encanto de leernos al despertar.
El encanto de leerte hablándome así, 
por ese encanto tuyo por mis manos. Y mi cuerpo.
El mensaje favorito de cada semana. Abrazados fumando en el jardín, mirando la noche, decías.


Me rompiste un pedazo. Lo aparté para ti y lo rompiste.
Me relegaste al mismo lugar que a los otros. Todos rotos.
La otra noche, después de verte, soñé con un gran teatro antiguo.
Celebraban tu cumpleaños, grandes mesas repartidas para gente de alta alcurnia.
Incluso tus padres estaban presentes, 
yo desde la puerta observando cómo me ignorabas riendo, con gente que nunca viste, con gente que no era yo.

Maybe there's a screenplay
or a bathroom I can hide

Yo un fantasma, una fantasía.

Comprendo.
Quizás para ti merezco ese lugar, pero el daño es tuyo. 
No me lo asignes por el capricho de perder antes de tiempo.
Enamorado de ese tiempo dorado 
de un sol que te quema la piel.
De esa luz roja que elegías
para invitarme a tu cama.
Cuídame, decías.
Necesito olvidar y sin embargo, ejercito el recuerdo.
Olvido de la historia que fue nuestra, por momentos más tuya, a veces más mía.
Te extraño aún, por una cadencia que marcaste en mi cuerpo. 
Por palabras que no se escondían entre líneas, al contrario, siempre reveladas.

Y de repente,
el silencio.
Humillante.
Entrópico. 

Y ahora qué
la cucharita que te compré regalé
y el aceite que me compraste 
seguramente olvidaste en alguna de esas cajas

Distancia.
Que pasaste por mi lado,
y corrí mi silla en vez de interceptarte.
Tiempo. Te acercas, me alejo.
Que idiota sensación con la que cargar hoy.


Ojos negros interminables
inexplicables como el deseo
que me agarra y me sostiene.
me rompe y me vuelve a armar
me calla y me hace chillar por dentro.

No comprendo, 
                         me alejo
                ...o mejor,
 acércame.

lunes

entre los huertos con la salvia roja

Murmullos invencibles

parada ante el altar, prendiéndome la última vela alzada

pidiendo sólo una cosa

y sabiendo, que no habría manera

de que mis muertas

pudieran con eso.


Droga a la que me expuse,

            ese caos oscuro de deseo,

            tu torpeza emocional no deja de atraerme.

                               Cual entropía desconocida,

            forzada,

            abandonada a su suerte por la maldad

                         de tu sino.


Materia oscura, abandono tu secreto, RecordarRepetirReelaborar²