triángulo de fuego
los pasos enlanguidecen
y no es el peso
que enmarca el reino
y no es el peso
que si
diera
uno
más
comprendería al clan
palabras toscas
enrollan tu mote
atascas sin embargos
y consecuencias
de muerte
subrepticia
y sin lamento
visitó muchas veces el mismo lugar donde la cara de M. representaba un par de años de ilusiones.
ficciones, fantasías. una fórmula precisa: el augurio de que había dejado todo para estar juntxs significaba que estaba a punto de despertar. no había traducción para tal proceso.
¿cómo podría arruinarle tanto el día una ficción? cuando al otro lado estaba rodeadx de todo lo que en algún otro momento deseó; si si, sí sabemos que así funciona el temita, a la larga ese saber se torna irrelevante. un mal café y las ganas de escribirle. pero nada se agita, sólo los sueños.
el mismo escenario recordado de diferentes formas; formas artísticas, un lienzo de luz de atardecer entrando por la ventana de ese edificio construido en bauxita. un sueño de la Bauhaus dentro de un sueño. y las memorias de un mantel a crochet colgado en la ventana, abalorios de cristal de entreguerras.
formas abruptas; egoísmos para su ser, si no es con él que no sea con nadie.
imposible, la distancia es un metrónomo.
