jueves


making some tea to fall in love

martes

el abstracto inmundo de la piel sin su unidad

si son 36 yo me quedo con mil fantasmas...

Pensábamos un lejano París; todas las vueltas que daríamos sobre aquellas bandejas que nos suben el pelo. Todos los domingos santos practicábamos el sánscrito para atrevernos a cruzar el atlántico y sentirnos de nuevo en ese cementerio del primer día.

y al llegar, mirar el ojo nuevo más antiguo y creer que soñábamos despiertos,
Te acuerdas?, el libro llegó sin páginas.

lunes

me visto para tratar de encontrarme(te)

la potenciada incertidumbre me recuerda aquestas palabras un tanto tergiversadas:
"incentivamos conscientemente (lúcidos al menos)
el progreso utópico (...)
esto de la consciencia consciente ¡lo torna peor!"

...qué sucede tras los infames mili segundos en que encontramos roma como si fuese un camino?
intento convencerme que no puedo juzgar a priori lo transversal del relato y menos al narrador; pero si ni siquiera el tiempo (que al parecer en lapsos posmodernos es infinito) te viste como aquellos caminos algarábicos,
me pregunto ahora:
fue la blanca escarcha la que perpetuó tu olvido al traerte un recuerdo que reconoce tal recorrido
o es que aún me faltan primaveras?


jueves

mine's not a high horse

un oceáno al final del tunel;
dejamos atrás la ronda floreada
y nos entregamos al fin siendo
dos pequeños dogmas que
manejan un caracol como si
fuesen uno.
rimbombante en su petición,
descuartiza cada paradoja intocable
con su discurso y me dice en un principio
que 1090 días es mucho.
me rindo.

momentáneos idóneos

dejando el día en el único cielo de mi mente,

cómo es que nadas y te siguen los sonidos.




dijo que el cónclave era mío:

déjate de brillarme huevón, que el lejano se perdió.

déjate de llorar mamita, lee será mejor.



la cabecera da vueltas, faltan palabras o sobran?
y es que tus frenéticas rosas buscaban quehaceres para poder mendigar por lo bajo de nuestros intelectuales traseros, pero yo desde mi idiosincrasia agitaba los brazos queriendo callar las bocas que me escupían caracteres.

y ya no te encuentro la razón, ni la rica espesura de cada antónimo sellado al girar los labios.