viernes



{como quien desprende de imagen muerta, 

 ab æterno;
 el perjurio de su clepsidra color negro azabache jugando a la intemperie con nuestra dicha--

...sopesando un sí, te anhelo...}


--como cuando anuncia veraz que
no cree en la pujanza del sol que aluza,
más sin embargo, 

se desfigura sin advertir el afán de un crin infinito y sólo desea que borroso no sea en su designio este fervor,
ni sobre el cielo, ni sobre el suelo. 


miércoles

Lástima que en mis sueños nunca llego a tu casa.



I· si bien carece de la facultad para mantenerse en línea recta cuando se encuentra en estado de fluido crónico, sabemos que al menos puede rozar el teléfono público con la moneda transversal que le comunica con él 

pero...

¿Quién osaría en públicas distancias,
En prisiones comunicativas a gambelia,
A aullar con poca capacidad de síntesis? (sic)

...y procede a despistar con medianos sin embargos entonando una armonía flechada por la redundancia que abunda sus días, cualquier otro ejercicio sería en vano. 



II· dejemos de enumerar la extensión que me mantiene disimulando el querer creer conocerte:
la impresión choca con la razón al efecto del siguiente ponzoñoso enunciado...
 "lo que está y no se usa nos fulminará"
atachado al titular, tres simples pasos, encumbrados previamente por la mismísima eminencia:




paso 1: prescindir elementalmente o elementalmente prescindir, de cualquier análogo que atañe pánicos e ingratitudes.

paso 2: desglosarse de cualquier frenesí determinado por prominentes horizontes
a-d-i-c-t-i-v-o-s.

paso 3: resarcir la simetría de cualquier cadencia cual calibre se halle inclemente.


¿praxis?


III·  A la segunda degustación de aquellas láminas que recobré, 
mis vecinos continuaban platicando a la deriva sobre el evento nocturno en conmemoración por el natalicio y molestos por la algarabía del ágora tomaronse todo el tiempo del mundo para seguir la platica in crescendo.
Pensé que el efecto habría caído ya sobre D, que con piedra en mano, apuntaba hacia la pieza matrimonial del residente; logró el impacto fragmentar tanto la charla como el cristal y no quedaba otra que salir corriendo. 
El puerto estaba todavía allí, mis reflejos escuálidos saludaban detrás de los espejos a aquella miserable escalera  añadida como de sorpresa a un vulgar trapecio moldeado.
Columpio infernal que no me permitió subir peldaño alguno y ni pensar que la moneda rozara el aparato telefónico... qué moneda...

Abordando el interminable lienzo estrepitoso,
y así sucedáneo análogo,
descendiste en tres piernas y enumeraste:
No seamos rimbombantes,
otro largo viaje desde aquí hacia allí
desde mí hacia tí:
1. a mis partículas definitivas e impertérritas
2. no le hacen falta tus subniveles de energía.















·synnøves: litigio entre "realidad" y los viajes en trípticos tétricos




jueves


áskēsis retrógrada


a propósito de la nieve derretida...

diría para asomar, que el movimiento sencillo de simetría desmedida
difiere para mí una frecuencia
dos...
tal vez tres:
en dialéctica de un litigio en redundancia, 
y la discusión sobre una ligadura en mi antebrazo; 
qué es qué sé, 
                   
   de mis oníricos onix

lunes


incøgnitø

Lánguidos en nimiedad,
atrayendo lejanías y ausencias:
∴ ambos desprendiéndose del verano, 
directa transición entre la búsqueda y la sucesión; 
un infinito acaece afín 
frente a cualquier atardecer sincrónico: 
él contempla con síncope deliciosa
entretanto ella 
esboza rimbombantes augurios.

bnzdcpns no more




El eufemismo del siglo:
                     "Le hará bien"


Somos pocos quienes saben que aquel genio de antaño
conoció en ese mismo lapso de razonamiento infertil
a un joven Sienkiewicz; 
ambos escapaban del tormento del bisturí
destinándose como muchos otros,
a la tropical Cúcuta.
Sólo quedaba entonces, esclarecer la ingenua idea
que mestizar el cuerpo era un modo 
de precaver el éxodo.
Porque la probabilidad de pescar una
pescadilla en el río  Weser 
brotaba entonces únicamente del  raciocinio de Schumann.
Una tarde antes de caer el primer 
destello sobre sus cabezas,
éste dejó su frío café de lado deslizándose
hacia la puerta como una sombra,
dio media vuelta antes de partir 
y pronuncio entre sus labios,
lo que el escritor polaco 
tanto había esperado. 
Nunca más se vieron.
Y nunca más les vi.







Il recueillant les insectes morts dans le jardin et
 les alignait dans des boîtes de coquillages
ornées de glaces intérieures.
Il écrivait sur des papiers:
Mante religieuse - morte
Petit scarabée - mort
Mouche - morte
  Papillon - mort...