martes

Replicants are like any other machine


a fuerza de escribir sin fin
he podido entender que estoy
perdiendo la visión

es quizás lo que
más me duele
del tiempo

se abre un halo de luz
gigante entre retina
y corazón

se agudiza la audición
que intenta guiar la
imagen perdida

ominoso
paisaje
hoy
                                      
después de
mucho tiempo
volví a pensar
                                       
                                                                                      en la muerte.


domingo

Weltschmerz 29

Buscando fotos de valdivia encuentro chats con fikh, de nuestro fin, cruzando el chacao para volver de chiloé a puerto. nunca pensé que sería hace tanto tiempo, lo leo y me dice 
yo sueño con babear mi pieza 
como un caracol

sigo buscando, una foto con p. entre hortensias me hace recordar que esa vez también había luna llena.
unos años antes, una foto de j. g. y n. en un paseo a una fiesta en parque patricios, en esa época andaba con un nokia cuya cámara pixelaba hasta lo inimaginable. y ahí estoy yo, con la cabeza partida, sangrando en una camilla y mi amiga con su polera de rick y morty posándole a la cámara. recuerdo que s. me llevó helado luego de ese accidente, mousse de maracuyá y dulce de leche granizado. nunca más cambié de favorito.

una foto de nuestro gato karulino. continúo buscando entre archivos, un texto titulado "reverie" me revela la carta que envié a mis familiares denunciando a ese viejo de mierda. fotos de mi hermano con su amigo de infancia que se suicidó. una foto con ger en mi cumpleaños de 16, nuestro living, una galeria de arte posmo. una mariposa en nokia y mis binoculares. me impacta llegar tan lejos atrás, pensando que era una hazaña pasar los 27 sin intentarlo.

aunque lo intenté.
 
Rompí el esquema de mantenerme alejada de todo,
surgió entonces una curiosidad que me recordó espectros resquebrajados.
No hay nada como una mirada mirándote
de vuelta; unos ojos entrecerrados buscándote.

Hay cuestiones del désir que me indican
palabras irrestrictas, me gusta buscar esas
palabras, a ratos creo que se
te escapan sin querer.

Anoche soñé con el puente
                    de un primer beso
            frío y ferviente
                      bajo el cual no corría
                              agua sino sangre
corría a encontrarse con el mar.

Rompí el esquema 
mas no la quietud
de un pensamiento que
no logra abandonar mi mente
Nuestra parte de noche
en la mesita de luz

Especialmente cuando las cosas cambian
me convenzo que no puedo controlar todo,
es ahí cuando regreso a ser "yo",
            mucho más yo

Vuelvo al cielo, a la astronomía,
a recordar la cuanticidad del tiempo
y los neologismos de mi oficio 
sin embargo está ahí, siempre ahí, siempre esa oscur i   d     a        d
de la que intento rehuir
cada mañana a la 
luz de las 9

También es cierto que estaba más tranquila
pensando en estrellas y sus muertes,
y no en tus brazos sosteniéndome
mientras descanso sobre ti
una noche fría de invierno.
Vale ese frío para empezar a escribir?
Puedo llegar a conciliar
ambos imaginarios 
olvidarme de tus surcos,
uno por uno. Lo que sea primero
También para nosotros el blanco y el gris de la
                                                                    vida.
Anche per noi bianco e grigio
                                         del vivere.

La intensidad sabe cuando
viene mi cumpleaños
Tengo mucha curiosidad de saber
tu historia, envuelta en un 
halo dorado de sol punzante
que calienta sin matarnos.
Soy adicta a ir a ese café 
juntas
         igual que con ella ya
casi hace un año, congelándonos
y probablemente hablando de ti
La verdad es que hoy quise
llorar en tus brazos,
pero sólo lo actué.
                            Puedo sentir la intensidad
                            Que exudo
                            De pensamientos
                            Imponentes
                            Uno tras otro
                             Agolpándose
 
otras cosas
         Limpian con humo
         las líricas
         que nos duelen
es sólo por un breve tiempo

breves pinceladas: Un trayecto tumultuoso
para llegar hasta aquí. La quietud de
un hogar fijo, de una estación bien
vivida, con sus demandas actuales y
pasadas bien fijas. La mielina se 
deteriora inevitablemente y no se
lleva consigo las pesadillas despiertas.
Que no es necesario que anochezca
para dormir, aunque dé miedo el 
atardecer onírico.
De hongos sobre ruinas, buscarlos, con
el saber de reconocer poder ser tú
aquellas mismas.



un C h t h u l u c e n o
narrado por la voz de Faye Wong
in the image of youth



He pensado seriamente en mantenerme 
alejada para siempre, por miedo a
que se repita la historia de la
triada. Donde no encontré otro
modo de terminarlo que contándote,
luego el accidente, luego perderte.
Me freno porque recuerdo que 
ya no quiero contar tanto de mi 
vida, o no quiero quizás recordarla,
quién sabe, también recuerdo que
desde un comienzo quise guardarme
lo nuestro               y aún recuerdo que
del pasado             cuando me preguntó, me puse roja de todos modos.
hoy cumplí años
dormí en los brazos de S.
recordamos que durmió en los míos
en sus 29 pasados
y fui feliz.

encontré escaneos de fotos de Valdivia 
de cuando era pequeña
y no podía hablarle a nadie
sin sentir náuseas,

así de lejos llegué



           





















BSAS 2016/17

miércoles

(...)


tu nombre
no puedo escribirlo 
pero apareces en
otros gestos
una canción por minuto
el rush de
absorber con cadencia 
las partículas de aire 
absortas ellas mismas
en esa gravedad tan
relativa que te 
caracterizaba

me atormenta ese
documento con 
nuestras declaraciones 
sobre el incidente
su existencia física 
en un papel
extraviado en alguna 
comisaría de Once 
su existencia vuelve 
como un pendiente horroroso

escribí el 2020
la anestesia del éter nos lleva cada
vez más lejos
<<The little fox jumps>>
y de afuera ves
                 un altar escondido 
                dos años lo esperé 
⁠✧Fracaso nos permite eludir normas de
castigo, contra todo adultocentrismo.
2022
 Soñando con la misma casa, noche tras noche, una casa
que fue mía, una casa llena de fantasmas.
Anoche nadé bajo el agua sin miedo a mirar el fondo, 
encontrando fósiles de golden ratio perfectos.
Un paseo inevitable por las corrientes y las olas,
intentando visualizar cómo rompían en nuestras cabezas.
Quedarme sin casa, no es nuevo para mí, pero esta vez se siente más
solitario; hay habitaciones que a pesar de estar vacías,
están ocupadas. Se ve el mar a lo lejos y pienso 
No quiero soñar más contigo,
ni con la casa que construimos.


viernes

Eufemia. 
Hay una pequeña entrada por el ojo izquierdo. Un pequeño visillo que mira al pasado:

and nothing ever changes
cuerpo de  una carta de adiós.
Un saludo anticipado al despido, no queda espacio a
una respuesta fatua e
ignorante.
Despliege del dolor y
de los motivos infundados
del silencio narcisista.
Insensato silencio merece
exactas palabras. Palabras
que querrás leer y no
podrás evitar.
Colores negros, que verás
reflejados en esa pupila, que
alguna vez se ensanchó
por mí.


Pequeña, pero no tanto.
Mi amigo C. visitaba desde Suecia, un día nos juntamos a fumar en una plaza de Santiago poniente. Eran mis primeras veces y todo sonaba ridículamente delicioso. Aún no tenía miedo.

Es toda una vida. Una tarde, sol y el puerto. Intentando estirar mi cuerpo, sin lograrlo. Rompí en llanto, sobrecargada por días y días de emociones y dolores.
Dolor del corazón, y mi cabeza abandonada
-Reciprocidad; decepción-
tan fuerte lo inexplicable del no entendimiento.
No entiendo, nuevamente.
Ahora, acá. Más de un año después; sin la abstinencia en el cuerpo, ni el dolor por la incertidumbre y la indiferencia.
En el mismo lugar
lleno de ángeles.
Abril etéreo - 
no alcanza a sostener
todo lo que necesito.
Drogada en dolor y
nostalgia.

(...)

Querido diario:
cada vez veo menos
con mi ojo izquierdo
y el cansancio
no ayuda, pero no puedo
parar de ver series
Muy pascualina el color 
yo creo que invita a hablar
conmigo misma,
de los escritos
que perdí. El libro que
casi casi escribí. 
Con letras en griego.
Ojalá no terminen
en la basura. O
quemados. Al menos
tengo el vinilo.
Cuando nuestro amor
aún no era tóxico,
sin gritarnos, ni
hacernos llorar al
otro lado del mundo.
En un rincón de
Noruega, con las 
luces en el techo.
Ese abrazo: el 
mismo desde el 2016
y tan de despedida
en la panamericana,
Ingeniero Maschwitz. Mawi.
Hoy recordé que el
último eclipse lo 
pasé en el 60 
llegando a Maschwitz
para llegar a la 
ferre en Savio. Me
hubiera gustado más
pasar sobre Campo de
Mayo y llegar a
Torcuato tomados de
la mano imaginando
qué nos tendría
preparados la
casa embrujada.
Me aterra que aún
recordarte me de
terror, miedo de
también recordar los
enojos y ataques de
furia, en los que yo
perdía la coordenada y
tú el temple. El
llanto interminable
y tu cara de furia,
de demonio como
te gustaba decirle.
O arcángel, más
bien. O eso vino 
después, quizás.
Habrá sido ese
mismo tiempo 
del corte de luz
en lo de tu abuela?
Fin de semana
de ketamina
en tina. Y el
apocalipsis
no parecía tan
terrible.
El nido de un hornero.
Otro eclipse,
las figuras en el
piso, creo que aún
no puedo pensar en 
el fin.
Tan violento que ya
no existe. Tanta
angustia, palabras
hirientes.
-cómo voy a poder
confiar en que
vas a poder 
hacerte cargo de 
nuestros hijos
-te mentí, si la
llevé a tu casa aunque
me pediste que no lo
hiciera. lo necesitaba.
-vos estás enamorada de
G. y recién lo 
conocés. reconocelo.
-me desechaste apenas
te dejé de servir.
-siempre te pasa
esto cuando estás lejos.
pero yo ya te advertí
que no iba a soportarlo
nuevamente Lunia.
-ojalá puedas erguirte
de entre tu propia mierda.
-Amor, recordá todo
lo que construímos. Los
planes que imaginamos,
podemos con esto.
-Tené cuidado con lo
que posteás en Instagram
que yo ya tengo 
preparada una carpeta
llena de las cosas
que me hiciste pasar
y del infierno al que me
sometiste.
-si querés resolverlo
escribime a mí y no
metas a tu amiga en medio
de esto (mención honrosa a L. por recuperar mi tarjeta)
-por qué no usás la razón Valen? Podés
dejar de pensar boludeces
todo el tiempo?
-por qué no me 
pediste que
parara?

(...)

domingo

 Pequeña cama en un rincón. La plata bajo la almohada

Valentina

Elegido por el bosque                                    


Repartir el llanto,
no puede estirarse más,
sin perder un ojo o
tiempo traducido en ojo.

Aprender a estar
sola. Apartada por sucesos
rechazada y rechazando,
entiendo el silencio y
lo tomo como herrami
enta. Pero intercede la
animita y el poder se
esconde.
            Luego te recuerdo,
otra vez, eres cientas
personas al mismo
tiempo. Y sólo te escondo
en mi escritura. Quizás
es el último paso sin
respirar.

Fuera de lo que sospecho
¿qué es lo que quiero?
un ruido, un silencio
un trastorno fluido.

La lectura de lo que soy,
todavía no logro sacar
todo de su caja y aún
así queda espacio.
             Estoy enferma
             Estamos enfermos

     Un hechizo, una muleta
una alergia que nunca estuvo.
Adivinanzas organizadas,
que una vez más sé
con quién me toparé
aunque no lo quiera,
o aunque sí.
You just know it.